Una pulsera de cuentas bien hecha dura años. Que dure diez o dure dos depende, sobre todo, de tres enemigos: el agua con química, el perfume y el roce. Esta es la rutina que recomendamos a todos nuestros clientes, pieza por pieza, y las respuestas a las preguntas que más recibimos en el correo.
La regla de oro: última en ponerse, primera en quitarse
Ponte la joya después de la crema, el perfume y la laca, y quítatela antes de ducharte, nadar, dormir y entrenar. Solo con eso evitas el ochenta por ciento de los problemas. El perfume ataca el baño de oro y apaga las piedras porosas; el cloro de la piscina oscurece la plata y descolora los cordones; el sudor y el roce de la almohada desgastan el elástico.
Baño de oro de 18k
Nuestras piezas doradas son latón con un baño de oro de 18k de 2 a 3 micras, que es grueso para el estándar del sector, pero sigue siendo una capa. Se desgasta por fricción y por química, no por el tiempo. Para que dure: evita el contacto con perfume, cremas y desinfectante de manos; no la lleves en la playa ni en la piscina; guárdala sola en su bolsa de tela, sin rozar otras joyas. Límpiala con un paño suave y seco. Nunca con dentífrico, bicarbonato ni limpiadores de plata, que se llevan el oro.
Si con los años el baño se desgasta, lo volvemos a bañar en el taller por un coste simbólico. Es más barato que una pieza nueva y queda como el primer día.
Plata 925
La plata se oscurece con el aire y el azufre de la piel: es normal y reversible. Frótala con un paño de pulir plata cuando pierda brillo, y guárdala cerrada en su bolsa para retrasar el proceso. Las piezas que se llevan a diario se oscurecen menos que las que se guardan, porque el roce las pule.
Cordón elástico
Es la parte que más trabaja de una pulsera. Pónsela y quítatela haciéndola rodar sobre la mano, con los dedos, sin estirar de una sola cuenta: cada tirón puntual pela el elástico desde dentro. No la dejes puesta para dormir, que es cuando más se tensa sin que lo notes. Con un uso normal, el cordón dura de tres a cinco años; reenhebramos gratis durante el primer año.
Cordones encerados y nudos corredizos
Aguantan el agua del día a día, pero se secan con una toalla después. El rojo se suaviza un tono con los meses de sol; es parte de su carácter. Si el nudo corredizo se afloja, tira suavemente de los dos extremos con la pulsera puesta.
Piedra por piedra
- Duras y sin poros (ónix, cuarzos, amatista, citrino, ojo de tigre, jaspe, granate, labradorita, aventurina): admiten agua tibia y un paño húmedo. Solo evita golpes entre sí.
- Porosas (howlita, lava, turquesa): solo paño seco. Absorben agua, aceite y perfume, y se manchan.
- Metálicas (hematita, pirita): paño seco; la humedad las marca y la pirita puede oxidarse.
- Blandas (lapislázuli, malaquita, amazonita): paño seco y lejos de ácidos, incluido el zumo de limón.
- Orgánicas (perla): paño húmedo después de cada uso y guardadas separadas; el perfume las apaga.
- Fotosensibles (amatista, cuarzo rosa, citrino): no las dejes horas al sol directo, que aclara el color.
Dónde guardarlas
Cada pieza en su bolsa de tela, en un cajón seco y fuera de la luz. Las cadenas, colgadas o abrochadas para que no se enreden. Los malas, enrollados, nunca colgados por la borla. Y el reloj, aparte de las pulseras de cuentas, para que ninguna cuenta raye el cristal.
Si algo se rompe
Escríbenos con una foto. Reenhebramos, reemplazamos cuentas sueltas, cambiamos cordones y renovamos baños de oro en el taller. Una pulsera que se cuida y se repara cuando toca puede acompañarte muchos años.

